DE LAS HUERTAS FAMILIARES A LAS GRANJAS VERTICALES.
EL ARQUITECTO DEBE SER UN PROFETA – Frank Lloyd Wright
El estudio de los modos de producción del hombre ha puesto, en los últimos años, mayor énfasis en el concepto de sistema, en donde se investiga la interrelación entre las necesidades humanas a cubrir y el medio natural que puede ser proveedor y soporte. Por ello resulta ineludible integrar en un estudio a ambos componentes: hombre y naturaleza. (Covas, 2012:7).
El conocimiento del ambiente natural, luego su transformación y aprovechamiento motivó e impulsó el conocimiento científico y éste, la tecnología. Debido a esto, podríamos integrar en un estudio a otro componente: hombre, naturaleza y tecnología, donde Europa y Latinoamérica presentan realidades diferentes.
Pensar Global / Proyectar Local- introduce adicionalmente la relatividad de la investigación proyectual en el contexto de la civilización global presente y en las diferencias y semejanzas que la misma presentaría en el contexto de las culturas locales con las globales. (Fernández, 2017:6).
INTRODUCCIÓN
La evolución exponencial de la demanda de alimentos en función del crecimiento demográfico mundial pasó de 2 billones en 1950 a 6,5 billones en 2007, se espera llegue cerca de 10 billones en el 2050 (FAO, 2007:9). Dicho crecimiento obliga a la expansión de técnicas innovadoras de producción que den respuesta a esta necesidad. En este contexto la Agricultura Urbana surge como una opción frente a los requerimientos de aumentar el volumen de producción de alimentos, en una superficie productiva cada vez más reducida.
La necesidad de alimentación aumenta y el suelo utilizado para cultivar es cada vez mucho más extenso.
A comienzos de este siglo, la población comienza a ser más urbana que rural. El año 2007 marcó un momento crucial donde la población mundial se divide en partes iguales entre quienes viven en la ciudad y quienes viven en áreas rurales.
Las ciudades son ecosistemas urbanos, caracterizados por ser enclaves de sociedades que consumen grandes cantidades de bienes y servicios que proveen los ecosistemas circundantes y otros más allá de sus límites. Un mayor consumo genera un mayor flujo de medios de transporte, producción de basura y desechos urbanos (Ermini, 2012:9).
Es debido a estas razones que en muchas partes del mundo se está empezando a propagar cada vez más el uso de huertas urbanas y granjas verticales, las cuales mediante un óptimo aprovechamiento del espacio generan cultivos productivos en una gran variedad de superficies.
Para hablar de Agricultura Urbana (AU) se presentan dos definiciones, el primer concepto dado por la FAO: Pequeñas superficies (por ejemplo, solares, huertos, márgenes, terrazas, recipientes) destinadas a la producción de cultivos y la cría de ganado menor para el consumo propio o para la venta en mercados de la vecindad. El segundo concepto, dado por el Grupo Nacional de Agricultura Urbana en Cuba es: La producción de alimentos dentro del perímetro urbano y periurbano, aplicando métodos intensivos, teniendo en cuenta la interrelación hombre-cultivo-animal-medio ambiente y las facilidades de la infraestructura urbanística, que propician la estabilidad de la fuerza de trabajo y la producción diversificada de cultivos y animales durante todo el año, basadas en prácticas sostenibles que permiten el reciclaje de los desechos. (Gómez Rodríguez, 2014:43).
PALABRAS CLAVE
Agroecología, soberanía alimentaria, ciudades sostenibles, interacción agro-urbana, desarrollo territorial sostenible, huerto urbano
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
El sistema alimentario urbano es un componente esencial en el funcionamiento de las ciudades y comunidades rurales; más que cualquier otra de nuestras necesidades biológicas, la elección que hacemos sobre nuestros alimentos afecta la forma, estilo, pulso, olor, estética, salud, economía, la vida en las calles y la infraestructura de la zona. Gran parte de los alimentos recorren largas distancias, desde su lugar de producción y procesamiento, hasta los consumidores urbanos.
El transporte depende, en gran medida, del consumo de combustibles fósiles, otras fuentes de energía y recursos materiales, que comienzan a ser escasas. Por lo tanto, aumentando las distancias entre áreas de producción y consumo se debilita la seguridad alimentaria. Consecuentemente, una producción local ayudaría a aumentar la seguridad alimentaria de la población aumentando la posibilidad de un acceso físico a los alimentos (Ermini, 2012:10). Es esencial avanzar hacia cadenas de suministro de alimentos más eficientes con los cultivos tradicionales quitando cada vez más espacio de suelo virgen y apto para la vida de flora y fauna de la zona, con el objetivo de satisfacer la necesidad de alimentación de la población urbana y rural.
El 11,2% del total de hogares con residencia en los principales centros urbanos de la Argentina experimenta algún grado de inseguridad alimentaria; siendo obviamente esta situación más grave en los hogares con presencia de menores (15,9%) que frente a los hogares sin niños/as (6,8%). La desnutrición puede prevalecer en un país con excedentes de alimentos debido a la desigualdad de ingresos y la pobreza, provocando disparidad en la seguridad alimentaria en el país. Por ejemplo, la India tiene un excedente de alimentos nominal de 210 kilocalorías/persona /día, sin embargo, posee el segundo mayor número de personas desnutridas en el mundo. Los países deben en un primer momento aumentar las disponibilidades de éstos así como también mejorar sus sistemas de distribución de alimentos. (Fuente: UCA, 2011)
El concepto de sistemas alimentarios de las ciudades abarca una red compleja de actores, procesos y relaciones que tienen que ver con la producción, procesamiento, comercialización, y consumo de alimentos que existen en una región geográfica determinada que incluye un centro urbano más o menos concentrado y su alrededores periurbanos y rurales del interior; un paisaje regional a través del cual se gestionan los flujos de personas, bienes y servicios de los ecosistemas.
PROPUESTA PRELIMINAR DE LA TESIS
El tema de estudio es el análisis de las perspectivas de la agricultura urbana en torno a dos de sus manifestaciones tipológicas recientes más exitosas y experimentadas: las huertas familiares y las granjas verticales. El tema de investigación se inscribe por una parte en las tendencias a la rurbanización o fusión de paradigmas rurales y urbanos, y por otra, en el desarrollo de alternativas productivas urbanas sustentables.
A partir de esta lectura podemos advertir dos sistemas agroalimentarios diferentes en respuesta a un modelo eurocéntrico basado en el desarrollo tecnológico y a un modelo latinoamericano basado en tecnologías endógenas para analizar su inserción dentro de las ciudades y sus entornos. La ciudad se extiende sobre el paisaje a costa de la naturaleza, como una matriz dentro la cual quedan espacios verdes, a veces áreas bien delimitadas y a veces simplemente como espacios sin urbanizar (Clares Villa: 2017,12). Este déficit en la cantidad y calidad de los espacios verdes urbanos, permite generar oportunidades de ocupación para la producción de alimentos promoviendo intervenciones de transformación y readecuación.
OBJETIVOS
El trabajo de tesis pretende examinar las condiciones de la agricultura urbana y su articulación en la ciudad, a fin de realizar una intervención en aras de brindar acceso a la alimentación desde lo que el diseño puede aportar en lo relacionado con el aprovechamiento del espacio doméstico que recae en la escala de producción de alimentos.
OBJETIVOS DESCRIPTIVOS
El objetivo general es identificar, estudiar y sistematizar los diferentes modelos de Agricultura Urbana (Granjas Verticales (GV) – Huertos Urbanos (HU)) y posteriormente realizar un análisis comparativo de experiencias (relaciones/influencias y confrontaciones/divergencias) entre las escenas eurocéntrica y latinoamericana.
Develar la génesis del concepto y su nueva aplicación para describir su potencial transformador, sus causas, requisitos, instrumentos de institucionalización, objetivos y prioridades en el Siglo XXI.
Como objetivo específico se plantea analizar la AU en ambientes locales y verificar su aplicabilidad en diferentes escalas de ciudad.
OBJETIVOS PRESCRIPTIVOS
A partir de las prácticas observadas en el ámbito regional e internacional es posible pensar en una intervención integral a modo de meta proyecto para la producción de agricultura urbana en CABA, actuando a escala urbana (macro) en la identificación de diferentes sectores de la ciudad y a escala micro, en el desarrollo de una estrategia de meta proyecto posible en un sector de la Villa 20. (Trabajo de campo a través de relevamientos de la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión).
HIPÓTESIS
¿Cómo aplicar un modelo productivo de agricultura urbana en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?
La agricultura urbana es un factor importante para la creación de paisajes urbanos sostenibles, versátiles y resilientes que no ha sido considerado hasta ahora por la planificación urbana y paisajística tanto en la práctica como en la teoría (Renting: 2014,107).
El desarrollo de estrategias/intervenciones proyectuales puede constituirse en un instrumento para generar procesos sinérgicos ambientales, económicos, sociales y ecológicos.
Es posible identificar y documentar experiencias a escala global y regional para promover nuevas formas de consumo y producción de alimentos a escala local y así otorgar una herramienta clave para anclar nuestra cultura urbana, permitiendo que su desarrollo colabore como un instrumento para combatir la insuficiencia alimentaria.
MARCO METODOLÓGICO PRELIMINAR
Realizar un estudio de tipo exploratorio sobre la factibilidad técnica y proyectual con base en las investigaciones del desarrollo de Granjas Verticales y Huertas Urbanas. Para tal fin, se plantea realizar un método cualitativo de análisis documental casuístico en función de la diversidad multidimensional del objeto de estudio donde se relacionan objetos físicos, prácticas sociales, medio natural, desarrollo económico, avance tecnológico, entre otros y un método cuantitativo en cada una de las instancias, de manera que sirva como referencia para otras experiencias orientado a indagar en contextos, causas, dimensiones, tamaños y alcances de proyectos demostrativos para conocer el rango de experiencias de la práctica de AU existentes y su contribución.
Las técnicas propuestas para obtención y construcción de datos se desarrollarán simultáneamente: Indagación bibliográfica, identificación de prácticas de AU, análisis y estudio sistemático de antecedentes y publicaciones, observación de atmósferas (contexto, población, producción, infraestructura y servicios, tecnología, economía, políticas, usos, etc.), entrevistas a actores vinculados a la gestión de sistemas agroalimentarios locales (INTA), entrevistas semiestructuradas propias o de terceros a actores del campo social y arquitectónico (entendiendo un abordaje multidisciplinario).
En paralelo, se realizará trabajo de campo integrando aspectos arquitectónicos, sociales y de gestión. Se propone la experimentación de estrategias de intervención para desarrollar un acotado universo de ensayos-proyectos, reconociendo potenciales sectores de CABA, que operen con la complejidad del asunto, seleccionando un caso posible de intervención para la elaboración de propuesta de consolidación a modo de meta-proyecto.
(registros/publicaciones/censos/entrevistas a pobladores permanentes y/o temporarios de Villa 20, trabajo de campo con el apoyo de la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión).
Las estrategias de análisis de datos serán en primera instancia, aquellas que permitan relacionar dimensiones de análisis y visualizar interacciones entre variables. Se construirán instrumentos tales como: mapeo de sitio, mapas de procesos, matrices de clasificación tipológica, esquemas funcionales, gráficos, parámetros e indicadores de capacidades productivas, de usos e infraestructura, elaboraciones teóricas de las conclusiones de las diferentes entrevistas y análisis de datos, producción de material gráfico, entre otros posibles.
INSERCIÓN PRELIMINAR DEL TEMA EN EL ESTADO DE LA CUESTIÓN
El presente apartado aborda dos aspectos simultáneos y biunívocamente relacionados. Por una parte pretende analizar el contexto histórico del desarrollo de los nuevos Sistemas Agroalimentarios del siglo XXI circunscriptos a las ciudades y exponer sus causas. Por otra parte, procede a detectar y analizar las innovaciones teóricas, proyectuales e intervenciones más relevantes e identificables de la Agricultura Urbana en dos contextos diferentes, Granjas Verticales/Escena Eurocéntrica y Huertas Familiares/Contextos Locales, a partir de la interacción de diversos factores desde lo urbano/territorial, lo ecológico/ambiental, lo sociocultural, lo político/económico, las tecnologías usadas, la escala, la temporalidad.
La agricultura urbana (AU) según la FAO se refiere a pequeñas superficies que se encuentran dentro de la ciudad y están especialmente destinadas a la producción menor de cultivos agrícolas o ganado para la venta o el consumo propio. La agricultura periurbana (AUP), es una categoría de la agricultura urbana y también hace referencia a la producción de hortalizas y productos hortícolas en cercanías a la ciudad. (FAO, 1999) (Gutiérrez, 2013:16).
Desde hace algunos años, se amplió el concepto a la idea de las granjas verticales. En 1999, el Dr. Dickson Despommier -profesor de la Universidad de Columbia- desarrolló la idea de diseñar granjas verticales, edificios cuyo único propósito es ser fábricas de alimentos, desarrollando dichos conceptos en su libro La granja Vertical, alimentando al mundo en el Siglo XXI. Despommier explica, la extensa superficie de cultivo tradicional es reemplazada por una estructura vertical de varios pisos, el suelo se reemplaza por sustratos alimenticios (hidroponía o aeroponía) y la luz del sol pasa a ser iluminación eléctrica, produciendo alimentos las 24 horas de los 365 días del año. Este modelo de producción de alimentos se encuentra próximo a las zonas donde serán consumidos.
Si bien el sentido de la AU ha ido variando a lo largo de la historia, y sus usuarios, organización y funciones son distintas en cada momento, siempre se ha mostrado como un elemento fundamental en estrategias de resiliencia urbana.
La Agricultura Urbana existe desde tiempos inmemoriales. Su historia se remonta desde antiguas civilizaciones a las grandes ciudades europeas como parte del funcionamiento de los sistemas urbanos. En América Latina y el Caribe, desde antes de la conquista iberoamericana muchas ciudades desarrollaban estas actividades. Algunos ejemplos son las chinampas construidas sobre el lago Teotihuacán (México) y los cultivos en terraza de Cuzco (Perú). (Gallardo Araya, 2012:15)
Podríamos marcar varias etapas de la evolución del significado de la AU. Existe una vinculación histórica entre actividades e infraestructuras destinadas a la jardinería y la agricultura; desde Bizancio, Roma, Egipto, Grecia, hasta los monasterios y conventos en la Edad Media. Es en estos espacios donde nace la experimentación agronómica en la forma en que la conocemos hoy (…). En el siglo XVIII, nace el concepto de “paseo” y se potencian los jardines. La conjunción de ambos conceptos lleva a espacios como el Real Jardín Botánico de Madrid. (López/Sanz-Cobreña, 2017:4)
En la ciudad industrial del Siglo XIX y principios del siglo XX, eran prácticas necesarias para la subsistencia, en un contexto de desposesión que dejó a amplias capas sociales desprovistas de medios de sustento. En la primera mitad del siglo XX, coincidiendo con las guerras mundiales, la AU adquiere un carácter patriótico y de subsistencia, de apoyo a la economía de guerra y de aumento de la moral de la población. Las ciudades tuvieron que producir sus alimentos y para ello se organizaron aprovechando al máximo los recursos disponibles, ocuparon cada espacio libre y se desplegaron amplios programas de formación en agricultura, uso de los desperdicios y conservación de alimentos, en los que se volcaron inmensos esfuerzos. A partir de los años 70 los proyectos de agricultura urbana se relacionan con la autogestión, el desarrollo local, la mejora de entornos degradados, la integración social, el fortalecimiento comunitario y la educación ambiental. Siguiendo el ejemplo de Green Guerrilla en Estados Unidos surgen proyectos en distintas ciudades americanas y europeas liderados por organizaciones de base comunitaria y ecologistas (Morán/Alonso, 2012:11).
En el siglo XXI, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó que en el alrededor de 800 millones de personas practican y desarrollan la AU, destinándose el 75% de la producción para el autoconsumo. La ONU, reveló también que las ciudades producían alrededor de un tercio de la comida que consumen (Worldwatch Institute, 2007). Estas cifras son significativas para visualizar cómo el resurgimiento en los últimos 30 años de una actividad tradicionalmente ligada al contexto rural, ha crecido y cobrado importancia a tal punto que investigadores, organizaciones sociales y agencias nacionales e internacionales, entre otros, empezaron a documentar las experiencias en distintos lugares para tratar de sistematizar el entendimiento del fenómeno que es la AU actual y sus importantes aportes para incrementar el nivel de vida en la ciudad. En estos 30 años el desarrollo teórico respecto a la AU y la forma en que surge y se desarrolla en relación a los ciudadanos y las ciudades, se encuentra en un primer nivel, con un fuerte enfoque en la descripción de experiencias. (Vásquez Moreno, 2010:26)
La conceptualización de la Agricultura Urbana es afectada por dos prejuicios que se encuentran relacionados con esta dicotomía. Por un lado, la visión moderna industrializada circunscribe a la agricultura como algo que ocurre únicamente en las zonas rurales. Dentro de esta misma lógica, las ciudades son vistas como sectores geográficos donde se localizan, en forma exclusiva, los bienes no agrícolas Por el otro lado, la agricultura, considerada como parte del espacio rural, también sufre un prejuicio remontado a la tradicional antagonía entre el campo y la ciudad. Lo rural ha sido relacionado con el atraso, la inflexibilidad y la pobreza mientras que lo urbano implica lo opuesto: modernidad, tecnología, acceso a información y movilidad.
Desde estas visiones teóricas, la agricultura no puede ser parte de las ciudades y tampoco puede ser un símbolo de lo moderno, la tecnología y el acceso a la información. Sin embargo, observamos que la agricultura realizada en ciudades es un fenómeno desarrollado en diversas sociedades y culturas (Gallardo Araya, 2012:16).
Podemos identificar diferentes iniciativas en AU en relación a la ubicación y objetivos de las regiones en donde se practique (cohesión social, salud pública, metabolismo urbano, producción y provisión sostenible de alimentos, insuficiencia alimentaria entre otros).
Vázquez Gómez comenta acerca de una reflexión de Fajardo: ninguna sociedad existe en el vacío, ya que todas se desarrollan dentro de un espacio concreto, dicha acción transforma el espacio al apropiarse de sus recursos, estableciendo una estrecha y continua relación entre las características de la sociedad y las de su entorno; esta correlación se reconstruye y fortalece permanentemente, tanto por el uso que se hace de los recursos disponibles en el espacio, como también, por las transformaciones que ocurren a su saber tecnológico o saber hacer local, configurando, de esta manera, territorios con características específicas asociadas a la transformación espacial (Vásquez Moreno, 2010:54).
En las ciudades desarrolladas existe, salvo casos excepcionales, cierta suficiencia alimentaria, por lo que la calidad de vida en las ciudades, la sostenibilidad medioambiental, la integración social y el consumo del crecimiento exponencial de la población serían las principales motivaciones tras la AU de urbes como Madrid, Berlín, Tokio, Singapur, Nueva York, Ámsterdam, etc. En este marco se podría definir una tipología de AU en base a sus dimensiones, propiedad, participantes, objetivos y motivaciones de los mismos (López/Sanz-Corbeña, 2017:8).
(…) estas regiones industrializadas y con menores índices de pobreza, reúnen a ciudades con menores índices de densidad poblacional y con mayor número de ciudadanos informados dispuestos a defender la conservación de áreas verdes remanentes (PNUD, 1996). Los esfuerzos dados a partir de la década de los setenta en estas regiones, han ido evolucionando desde una perspectiva estética y de preocupación por la calidad alimentaria hacia un apoyo a las distintas iniciativas sociales y económicas de la producción agrícola.
Por ejemplo, en Polonia, cerca del 30% de las familias urbanas cultivan alrededor de un millón de lotes; mientras que en Holanda, 33% de la producción agrícola es urbana (Ableman, 2002). En Londres existen estudios (Petts, 2002; Peduto y Satdinova, 2009) sobre proyectos exitosos de AU y su creciente consolidación en el mercado local, destacando la importancia y necesidad de la valoración y reconocimiento por parte de consumidores y autoridades locales (Vásquez Moreno, 2010:29).
Singapur es una de las ciudades más avanzadas y ricas en la región de Asia-Pacífico. Su economía e infraestructura la han convertido en el centro económico de Asia. Sin embargo, el 90% de sus suministros se importan desde más de 30 países debido a la falta de suelos cultivables, dependiendo su abastecimiento de la vulnerabilidad de los precios, el clima, el transporte, etc. Como contramedida, el gobierno aumentó la inversión al sector agrícola para promover la productividad, alentar la expansión y la adopción de nuevas tecnologías.
Una de las primeras granjas verticales comerciales del mundo, Sky Greens, se edificó a 22 km del distrito central de negocios. La compañía afirma que puede producir 182,5 toneladas de productos por año (10 veces más que la agricultura tradicional). Esta granja de alta tecnología utiliza un sistema hidráulico de bajo carbono (A Go-Gro) que consiste en torres de 6 m de altura con un sistema de circuito cerrado que aumenta enormemente la eficiencia de la producción; utiliza bajas cantidades de agua y energía, reutiliza residuos y se beneficia con la proximidad al centro de consumo (BRIN, 2016:22).
El crecimiento económico y el avance tecnológico han permitido el desarrollo de este tipo de tecnologías, multiplicando la superficie cultivable en un mismo solar, produciendo alimento las 24 horas del día, los 365 días del año. Las granjas verticales ayudarían a cambiar la fisonomía de las ciudades integrando en los núcleos urbanos la producción agroalimentaria, reduciendo a cero los circuitos de distribución.
(…) La solución del espacio en las ciudades siempre termina por mirar hacia arriba. En este caso, la producción alimentaria pasa a localizarse en edificios especialmente diseñados para tal efecto, y el concepto de la verticalidad en la agricultura se proyecta en el futuro como la piedra angular de un desarrollo económicamente sostenible (…) es posible cultivar grandes cantidades de alimentos en edificios de altura, de las grandes metrópolis, lo que convierte a las ciudades en lugares idóneos para resolver el desafío que supone alimentar a la creciente población del siglo XXI (Cortes/Rodríguez, 2012:41).
La introducción del rascacielos marca nuevamente el deseo humano de alcanzar las estrellas. En Delirio de Nueva York hay una caricatura (Koolhaas, 1978:83) que describe el rendimiento ideal de los rascacielos, en la cual, cada nivel se describe como un sitio virgen, una tierra artificial que se crea de la nada, allí se cuestiona la posibilidad de que en lugar de levantar personas y construir programas sobre la superficie, se levante la tierra.
El principal reto de la granja vertical consiste en modificar el paradigma del espacio (Despommier 2010:179).
En países del Sur, la Agricultura Urbana ha adquirido una gran importancia como estrategia de desarrollo, con múltiples prácticas, programas e investigaciones en marcha, lideradas por organismos internacionales como la FAO de Naciones Unidas. Tenemos en estas prácticas un ejemplo de cómo actuar en una situación de crisis y de la potencialidad social que tiene la producción de alimentos en un contexto urbano. El ejemplo paradigmático es el de Cuba, que en los años noventa, con la caída del bloque soviético, deja de contar con importaciones de alimentos y combustible. A mediados de los años ochenta más de la mitad del total de los alimentos consumidos en Cuba era importado, pero entre 1991 y 1995, durante el período especial, la disponibilidad de alimentos desciende un 60%. La reacción del Gobierno cubano consistió en desarrollar un sólido sistema de agricultura urbana y periurbana y en realizar un esfuerzo en innovación mediante la investigación en cultivos aeropónicos, hidropónicos, intensivos y orgánicos así como en la recuperación de variedades locales. En la ciudad de La Habana, los huertos populares son cultivados por grupos de horticultores en jardines, balcones, patios terrazas o solares cedidos por la comunidad, que proporcionan alimentos a los colegios y comedores de los barrios y destinan el resto de la producción al autoconsumo y a la venta en mercadillos. (N.Morán, 2010:104)
Finalmente en Buenos Aires y Rosario, se registran experiencias desde 1990 para contrarrestar la crisis alimentaria, con amplio apoyo gubernamental y externo (INTA/Pro Huerta, FAO), activan la participación pública a nivel familiar, comunitario y escolar exponiendo su relevancia en un contexto de extrema pobreza, con enfoque en seguridad alimentaria y nutrición.
A principios de la década del `90, se desarrolló el Seminario Internacional del Medio Ambiente, llevado a cabo por el Centro Internacional de Investigación y Desarrollo (IDRC), habiendo concluido que la AU era una práctica ampliamente practicada, sin embargo, no existía ninguna sistematización de las experiencias. A partir de dichas conclusiones, en 1994 se realiza un sondeo de la actividad en diferentes regiones de Latinoamérica.
El deseo de lograr dicha sistematización para apoyar la promoción, desarrollo y/o consolidación de la AU, llevó a la realización del primer Seminario sobre Agricultura Urbana en 1995, en La Paz, Bolivia, donde se constituye la Red ÁGUILA (Red Latinoamericana de Investigaciones de Agricultura Urbana), que agrupa a investigadores y promotores de la actividad en el continente, teniendo como objetivos poder contribuir a una mejor inserción de la actividad agropecuaria en ámbitos urbanos, combatir la insuficiencia alimentaria, promover políticas, tecnologías y métodos organizativos que mejoren las productividad, accesibilidad y sostenibilidad de dicho métodos y crear redes nacionales que articulen esfuerzos en ámbitos locales y así propiciar el desarrollo de la agricultura urbana.
Las experiencias internacionales muestran que existen distintos enfoques de la práctica, que dependen de los objetivos que se persigan con cada proyecto. De una perspectiva inicialmente alimentaria, los estudios se han ido diversificando para documentar experiencias sobre el impacto de la AU en muchos más aspectos sociales que aquél de la alimentación, así como en aspectos ambientales, económicos y culturales. (Vásquez Moreno, 2010:30)
Tema vacancia
El sistema agroalimentario de cualquier ciudad es híbrido, combina diferentes formas de aprovisionamiento y consumo de alimentos. Algunas ciudades dependen principalmente de fincas y procesadores de alimentos situados en la zona urbana, peri-urbana y rural próxima a la ciudad, mientras que otras ciudades dependen sobre todo de alimentos producidos y procesados en otros países y continentes. El sistema agroalimentario conecta las comunidades rurales y urbanas dentro de un mismo país, entre regiones, y a veces incluso entre continentes. Como consecuencia, las ciudades y los sistemas urbanos de suministro agroalimentario juegan un papel fundamental a la hora de determinar sus extrarradios y sus regiones rurales más alejadas. El uso de la tierra, la producción alimentaria, la gestión medioambiental, el transporte y distribución, la comercialización, el consumo y gestión de las aguas son temas clave que conciernen tanto a las zonas urbanas como a las zonas rurales. Un enfoque centrado en los sistemas agroalimentarios ciudad-región proporciona un marco crítico de análisis a la vez que respalda la transformación e implementación de políticas locales, adecuadas a cada caso particular. Trabajar a nivel de la ciudad-región permite aplicar la complejidad de las relaciones urbano-rurales a casos prácticos utilizando los alimentos como común denominador. Como consecuencia, otro tipo de temas más generales (derechos humanos, cambio climático y resiliencia) pueden ser también tratados al mismo tiempo de una manera más integral. La mejora de los sistemas agroalimentarios ciudad-región ayudará a conseguir mejores condiciones económicas, sociales y medioambientales tanto en las ciudades como en las zonas rurales próximas
(Información obtenida de la FAO).
Los retos de las ciudades contemporáneas obligan a integrar los proyectos de AU dentro de un proceso general de rehabilitación urbana ecológica, como un elemento más de los que conforman la complejidad urbana, y no solo como excepciones exóticas o puntuales. Una rehabilitación urbana integral requiere que se atienda no sólo a los aspectos físicos relacionados con el metabolismo urbano, sino también a la dimensión social y cultural, contribuyendo a la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos. (N.Morán, 2010:105)
Diversos autores y organizaciones (Spiaggi et al., 2001; Treminio, 2004; Tangjang y Arunachalam, 2009; Red Latinoamericana de Investigaciones de Agricultura Urbana -Red ÁGUILA- y Centro Internacional de Investigación y Desarrollo) han destacado como una debilidad de la AU que la mayoría de las experiencias relacionadas y la aportación que hacen a la ciudad no se encuentren documentadas ni sistematizadas. Documentar las experiencias es importante para captar la atención de los tomadores de decisiones (públicos o privados), y así promocionar y/o captar apoyos para la actividad (Vásquez Moreno, 2010:30).
REFERENCIAS CASUÍSTICAS PRELIMINARES
Se entendía por AU a aquella llevada a cabo en pequeñas superficies como solares, balcones, terrazas, jardines o parcelas comunitarias. Desde hace algunos años, se amplió el concepto a la idea de las granjas verticales (vertical farms), proyecto ambiental que consiste en la creación de edificios con invernaderos en cada nivel, donde se cultivan vegetales o se crían animales para ser construidos dentro áreas urbanas. (Despommier, 2012)
– En Singapur, el 7% de la demanda de vegetales se obtiene de manera local. Para mejorar esta situación, Sky Greens diseñó un invernadero vertical, donde las plantas giran alrededor de una torre de 9 metros de altura para obtener de 5 a 10 veces mejor producción que las granjas tradicionales con sus métodos convencionales, es la primera granja vertical baja en carbón e impulsada por agua. La granja vertical produce media tonelada de productos al día.
– En Japón, la cantidad de importaciones de alimentos aumentó desde la catástrofe de Fukushima. Donde la población aumenta considerablemente y el suelo apto para el cultivo escasea, los creadores de la granja de Miyagi, de la empresa Mirai, decidieron construir su planta en uno de los lugares más afectados por el tsunami. Ubicada en una fábrica abandonada en esta planta se cosechan 10 mil lechugas por día.
– Desde hace 25 años, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Ministerio de Desarrollo Social, a través del Plan Nacional de Seguridad Alimentaria, llevan a cabo el Programa Pro Huerta. Dispuesto a mejorar la alimentación de la población que habita las áreas urbanas, periurbanas y rurales, el programa está presente en el 80% de los municipios de la Argentina, llega a 3.000.000 de personas y fomenta la autoproducción familiar de alimentos sanos y diversos. El Programa busca resolver problemáticas vinculadas con la seguridad alimentaria, la salud, la recreación y el ambiente.
-Similares iniciativas se han realizado desde el INDAP (Instituto de Desarrollo Agropecuario), su plan es brindar condiciones favorables para el desarrollo de La Agricultura Familiar Campesina (AFC), para lo cual destina parte importante de los recursos para el funcionamiento de sus programas de fomento. Uno de ellos es el Programa de Desarrollo Local (PRODESAL), que apoya la actividad agropecuaria de los pequeños productores agrícolas de menores recursos, a través de asesoría técnica e inversiones orientadas a la capitalización y modernización de los sistemas productivos de los usuarios, con énfasis en inversiones, amigables con el medioambiente y que contribuyan a elevar el nivel de ingresos y den sostenibilidad a los emprendimientos agrícolas.
-Medellín y Bogotá han elaborado y adoptado planes de desarrollo, con el objeto de asegurar el uso eficiente de sus recursos y el desempeño adecuado de las funciones que les hayan sido asignadas por la Constitución y la ley. Los planes de las entidades territoriales están conformados por una parte estratégica y un plan de inversiones de mediano y corto plazo. La Agricultura Urbana está vinculada a temas como desarrollo sostenible, insuficiencia alimentaria, agricultura ecológica, educación medioambiental, calidad de vida, degradación ambiental, entre otros.
La AU se efectúa en la ciudad de Bogotá tejiendo redes cotidianas entre vecinos, revalorando las capacidades y conocimientos del campo, creando un espacio con valor paisajístico, generando alimentos sin tener que dar dinero por ellos, enmarcándose en una idea de bienestar colectivo que trasciende lo monetario. El valor de la huerta es que representa un espacio tranquilo, autónomo y de resistencia al medio hostil que significa la ciudad. (Navas Navarro, 2012:78)
CORPUS PRELIMINAR DE LA INVESTIGACIÓN / PRIMER DESARROLLO DE LA INSTANCIA DE DIAGNÓSTICO
La idea de conocer el concepto de sistema agroalimentario urbano desarrollado en el siglo XXI (GV-HU) se presenta como una apuesta teórica y práctica para integrar elementos que se transfieren, mezclan y transponen en diferentes áreas y disciplinas de la ciencia, los cuales conforman un sistema de actividades cuyo objetivo común es proporcionar los alimentos que una determinada sociedad demanda. Estas acciones se desarrollan en espacios sociales marcados por condiciones económicas y políticas, de esta manera, se conforman espontáneamente encadenamientos y redes entre diferentes actores con diferente funcionalidad, estableciendo relaciones de cooperación y competencia, las que participan de las fuerzas sociales que caracterizan los territorios en los cuales coexisten esquemas culturales, políticos y económicos, por lo tanto el sistema agroalimentario es un componente más de la estructura social.
Una conceptualización teórica que permita dar una base a los estudios del sistema agroalimentarios de un territorio puede ser articulada desde diferentes disciplinas académicas (economía, política, biología y nutrición, ciencias políticas, derecho, trabajo social, geografía, sociología, antropología, entre otras (…) (Vásquez Moreno, 2010:55).
La falta de estudios previos de la historia y relación de Sistemas Agroalimentarios desarrollados en el siglo XXI en de manera global y local, tanto de identificación de prácticas agrícolas en la ciudad, como de determinación del tipo de cualidades y la medición de su alcance, decidió el rumbo exploratorio de la investigación para conocer este rango de experiencias. En este trabajo se aborda, a modo de aproximación no exhaustiva, tanto a aspectos descriptivos como analíticos, considerando aquellos relacionados con la estructura y el funcionamiento de las experiencias, las redes con las que se relacionan y las principales demandas, necesidades y dificultades manifestadas.
De forma general, el Corpus de la investigación se desarrolla de la siguiente manera:
La construcción preliminar de este corpus de investigación fue el fruto de un enfoque empírico que partió del análisis de experiencias de campo en América Latina y países desarrollados del norte. Este análisis se estructuró fundamentalmente en dos capítulos relacionados y retroalimentados entre sí:
A)
Se establece una dimensión histórico/conceptual con el fin de apreciar el proceso de formación de las experiencias de campo estudiadas en los ámbitos temporales y territoriales propuestos.
B)
Se produce un análisis basado en la sistematización de casos que pone su acento en las relaciones entre los factores sociales, económicos, tecnológicos, culturales, ambientales, productivos, políticos, etc.
Conforme se procesa la información producida en los apartados anteriores, es posible pensar en una intervención a modo de meta proyecto para la producción de agricultura urbana en CABA, identificando posibles sectores de participación en la ciudad planteando el desarrollo de una propuesta/estrategia en un sector de la Villa 20.
1.Se realiza una revisión bibliográfica de las diferentes perspectivas teóricas adoptadas en la investigación de la AU centrada sobre todo en la producción bibliográfica europea, anglosajona y los planes y programas latinoamericanos, desde finales de los noventa hasta la actualidad. La revisión bibliográfica y experiencias regionales e internacionales de AU permite identificar los múltiples beneficios y limitantes que implica para la ciudad y su desarrollo. El objetivo es dar a conocer los avances y las tendencias de las definiciones y enfoques que hay sobre AU, priorizando aquellos aportes que analizan el sistema de relaciones entre las tecnologías adoptadas y su contexto. Son interesantes las diferentes perspectivas planteadas por el Dr. Dickson Despommier (The Vertical Farm, Feeding the World in the 21st century),por Luc J.A. Mougeot (Agricultura Urbana: definición, potencialidades y riesgos) en cuanto a la evolución de diversas perspectivas de agricultura urbana y periurbana y por diversos autores Latinoamericanos como Machado Cartagena/Muchnick/Espinal/Boucher/Rodríguez/Parra entre otros, en su libro Territorios y Sistemas Agroalimentarios Locales, donde se aborda desde una perspectiva social con el fin de combatir la insuficiencia alimentaria.
Se acota el ámbito conceptual de análisis de esta tesis a las figuras—propuestas, en proceso, consolidadas y frustradas— que reciban el nombre Agricultura Urbana, Agricultura Periurbana, en sus aspectos de Granjas Verticales y Huertas Urbanas.
Se utiliza como base el enfoque metodológico utilizado por Ana Zazo en el análisis de los Parques Agrarios de Madrid (2015), en donde restringe la investigación al uso de dicha nomenclatura, analizando y comparando cómo en cada caso la estructura se adapta al territorio que lo acoge aplicando diversos enfoques y objetivos.
Se acota el ámbito territorial de la investigación de la figura de Agricultura Urbana y Periurbana a dos escenas, eurocéntrica y latinoamericana. Enfocándose en ciudades desarrolladas de Estados Unidos, Europa y Asia en el ámbito Internacional, y en ciudades que han creado planes y programas en el ámbito regional, destacándose aquellos realizados por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura) para la ciudad de Medellín, en Colombia: Sistemas Agroalimentarios Ciudad-Región, por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en conjunto con el INTA para la Argentina: Estado del Arte y tendencias de la ciencia y tecnología del procesamiento de alimentos, entre otros.
Para la reconstrucción del marco teórico de la AU se utiliza como referencia la metodología que propone Mougeot (2000), en la que destaca que el esfuerzo de la reconstrucción deberá estar sujeto a una finalidad concreta, capaz de evolucionar gracias a las nuevas demandas de la sociedad y en diferentes escalas de acción pública, tal como lo expone González Rivera en sus tesis Casa Huerta, una propuesta de Agricultura Urbana.
- Análisis de fuentes primarias:
- Entrevistas en ambiente con participantes de distintas iniciativas de huertos comunitarios (CABA).
- Análisis de fuentes secundarias:
- Revisión bibliográfica.
- Páginas web, institucionales, de asociaciones y académicas.
- Planes y programas desarrollados por entidades gubernamentales y/o privados
- Legislación y normativa.
- Planos: planeamiento, cobertura de usos del suelo.
- Bases de datos estadísticas.
2. A partir del conocimiento establecido por la indagación realizada en el apartado anterior es posible establecer iniciativas, proyectos y programas con el fin de representar una diversidad de experiencias desarrolladas o a desarrollar. Con el fin de reconocer a el motivo de la inserción de un sistema agroalimentario en o en las periferias de las ciudades (respuesta social, respuesta educativa, autoabastecimiento, producción masiva de alimentos) se ordenan y analizan las definiciones de la AU en relación a categorías establecidas: dinámicas socio-territoriales, dimensión espacial, papel en el sistema agroalimentario urbano, multifuncionalidad, usos de tecnologías, etc.
Para la sistematización de las experiencias, se ha tomado como referencia el modelo propuesto por Álvaro Saco Fortuna en su mapeo de experiencias en el municipio de Córdoba (España) titulado: La agroecología urbana como herramienta de desarrollo y transformación social, quien se refiere al modelo propuesto por el Observatorio de Soberanía Alimentaria y Agroecología (OSALA), considerando:
- Aspectos descriptivos (nombre, ubicación, resumen y palabras clave, contexto geográfico, objetivos, actores implicados, formas de organización interna y relaciones con otros actores e iniciativas, viabilidad de la experiencia, tamaño físico y social, historia)
- Aspectos analíticos, dentro de los cuales analiza tres dimensiones: (1) dimensión ecológico-productiva, (2) dimensión socio-económica y (3) dimensión político-cultural, además de señalar un eje transversal en todas las dimensiones citadas. A modo de aproximación, se han explorado distintas herramientas de mapeo basadas en software libre como Mapbox, sobre las cuales se ha realizado la visualización de las experiencias tratadas en este trabajo.
- A partir de estos lineamientos se produce la elaboración de una ficha técnica basada en aquellas producidas por:
Laura Marcela González Rivera – Proyecto de grado Casa Huerta, Howard Brin – The State of Vertical Farming, Benjamin Buglovsky – Farms Follows Function, Jun YI LOH – AGRI+CULTURE, Bianca Sayuri Murotani – A Fazenda Vertical e a Cidade, Nicholas M. Van Berlo – Urbanizing Agriculture.
La ficha técnica se produce con el fin de tener acceso a datos de medición específicos como las condiciones del emplazamiento, factores que se relacionan directamente con el espacio físico del sistema productivo en términos de tamaño, los componentes y materiales que hacen parte del inventario del mismo, y que son consecuencia del tipo de productor. Las fichas se harán con la intensión de categorizar los sistemas y establecer las coincidencias que se encuentran con los proyectos ya estudiados en el nivel teórico, y de esta manera hallar las tendencias en términos de calidad de los sistemas agroalimentarios más comunes en los contextos espaciotemporales seleccionados. Para dichas fichas se elaborará un formato único en el que se tomarán datos extraídos del cuadro de Clasificación de criterios de productores urbanos de Luc J.A. Mougeot elaborado en el libro Agricultura urbana: definición, presencia, potencialidades y riesgos (2000), el cual contiene los siguientes factores que se relacionan directamente con la finalidad del sistema. (Zona Urbana, ubicación del sitio, modalidad de tenencia, estatus socioeconómico, sistema de producción, escala de producción, tiempo dedicado, destino del producto) (Vázquez Moreno, 2010:56)
3. En paralelo se realizará trabajo de campo integrando aspectos arquitectónicos, sociales y de gestión a través de la experimentación de estrategias de intervención para desarrollar un acotado universo de ensayos-proyectos que operen con la complejidad de la temática sin llegar a constituirse en modelos. A partir del reconocimiento de potenciales sectores para el emplazamiento de huertas urbanas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires será seleccionado un caso posible de intervención para la elaboración de dicha propuesta de consolidación a modo de meta-proyecto tomando como base los datos obtenido por el plan realizado por la Subsecretaría de Hábitat e Inclusión: Gestión y planificación por proceso-proyecto para el mejoramiento de villas y asentamientos de gran escala, El caso de la Re-Urbanización de Villa 20 en la CABA. (registros/publicaciones/censos/entrevistas a pobladores permanentes y/o temporarios)
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